La Física española en el primer tercio del siglo XX
Con esta conferencia, sobre la historia de la Física en España, comenzó el nuevo ciclo “La Física Hoy”, organizado por A.F.U. para este curso 2000-2001. Las conferencias se celebran a las 13:30 en el aula 6 con una duración aproximada de 40 minutos más un turno de preguntas. Si quieres más información puedes pasarte por el local de A.F.U. que está en la cuarta planta compartiendo local con A.S.A.A.F.
La conferencia tuvo lugar el día 25 de noviembre en el aula 6, una de las recién estrenadas para este curso, y corrió a cargo de D. José Aguilar Peris, profesor emérito desde 1989. D. José obtuvo la Cátedra de Termología de Madrid en 1962 al jubilarse el Profesor D. Julio Palacios. Comenzó su discurso con un tono de nostalgia en la voz, ya que después de tantos años se encontraba algo extraño en un aula diferente de las magnas. Tras bromear sobre sus “ganas de aula magna” y “la escasa audiencia” dada la intempestiva hora de la conferencia, comenzó su repaso por los que denominó “abuelos de la física”.
Según nos relató el profesor Aguilar, en los alrededores del siglo XX se crean en España las primeras Facultades de Ciencias, con muy pocos alumnos; anteriormente las ciencias se impartían en la Facultad de Filosofía como una especialidad (recordando la antigua denominación de Filosofía Natural). Para el mundo de la Física, el primer tercio del siglo fue en Europa un período de gran actividad, años que vieron el nacimiento y desarrollo de la física cuántica y la relatividad, teorías que supondrían una auténtica revolución en la que España no desempeñó casi ningún papel. Tan sólo nos encontramos con científicos aislados que intentaron contribuir en la medida de sus posibilidades a la física española.
Algunos datos demuestran la tremenda situación cultural en la España de primeros del siglo XX: de los 19 millones de habitantes, el 63.7% eran analfabetos, situación en la que tuvieron mucho que ver durante el siglo XIX la invasión napoleónica, la guerra de la Independencia, la pérdida de las colonias americanas, las guerras carlistas, la inestabilidad política y el desastre de 1898. Sin embargo España gozaba de una producción literaria de gran calidad representada por la Generación del 98 (Unamuno, Pío Baroja, Azorín, Valle Inclán, Jacinto Benavente, etc). En este contexto surge en España a principios de siglo una generación de científicos escasa, pero de gran calidad:
Santiago Ramón y Cajal: Histólogo, premio Nóbel de medicina en 1906.
Jaime Ferrán y Clua: Gran bacteriólogo descubridor de la vacuna del cólera, que ensayó con éxito en la epidemia de Alicante y Valencia.
José Echegaray Izaguirre: Polifacético ingeniero y matemático, que también fue político, ministro y por su amplia producción teatral recibió el premio Nóbel de Literatura en 1904.
Leonardo Torres Quevedo: Ingeniero, inventor de mandos a distancia y precursor de la automática. Inventó un simplificado ajedrez mecánico (la máquina jugaba con un rey y una torre contra un contrincante humano que sólo disponía del otro rey. La maquina vencía siempre con un mínimo de jugadas). Construyó sobre las cataratas del Niágara un transbordador aéreo de viajeros que todavía funciona hoy con el nombre de “spanish aero car”.

También a principios de siglo surgen una serie de instituciones con la finalidad de apoyar y subvencionar la incipiente actividad científica:
1900 - Ministerio de instrucción pública y bellas artes: Consiguió que la educación primaria pasara a depender del Estado, con lo que el nivel de educación del país aumentó.
1903 – Se funda la Sociedad Española de Física y Química bajo la presidencia de Echegaray, desdoblada en 1982 en dos sociedades – una de física y otra de química – ha mantenido sus revistas – los Anales – sin interrupción. Para el año próximo los Anales de Física se fusionarán con la revista europea European Physics Journal.
1907- Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE) Contó con Ramón y Cajal como primer presidente, y sirvió de rampa de lanzamiento en busca de la convergencia con Europa. Su primera tarea fue la concesión de becas para la formación de científicos en centros europeos de gran prestigio. En 20 años se concedieron más de 1300 pensiones. En este periodo, la JAE crea algunos centros dedicados a la investigación con la importante misión de acoger a los pensionados a su vuelta a España y asentarlos en lugares dignos donde pudieran mantener y aumentar los conocimientos adquiridos y con su ejemplo atraer, estimular y poblar los laboratorios universitarios.
En el campo de la física se crea en 1910 el Laboratorio de Investigaciones físicas: Se emplazó en “los Altos del Hipódromo”, en lo que actualmente es la ETS de Ingenieros Industriales y el Museo de Ciencias Naturales. Allí iniciaron su labor de investigación un grupo de físicos que, a pesar del aislamiento de España, se mantuvieron al tanto de lo que ocurría en Europa, en especial: Blas Cabrera y Felipe (1878-1945), Miguel Catalán Sañudo (1894-1957), Julio Palacios Martínez (1891-1970).
Analizando esta época, el profesor Laín Entralgo, historiador de la ciencia española, decía: “Los científicos españoles dieron un paso firme: Pasaron de hablar de ciencia a la decisión de hacer ciencia
En 1910 se construyó la Residencia de estudiantes en torno al Museo de Ciencia Naturales, en la “colina de los chopos” (nombre que le dio el poeta Juan Ramón Jiménez), y que se erigió como centro de debate científico y para fomentar el contacto con profesores y conferenciantes españoles y extranjeros. Allí se albergaron Einstein, Marie Curie, de Broglie, Schrödinger, Sommerfeld, etc. La visita a España de Albert Einstein en 1923 y de Marie Curie en 1931 significaron una importante ayuda moral en momentos de ilusión científica.
El Instituto Nacional de Física y Química. Este centro fue construido con una donación de 420.000 dólares procedentes de la Fundación Rockefeller en los terrenos que ahora ocupan las instalaciones del CSIC. Dirigido por el profesor Blas Cabrera, allí se iniciaron las escuelas de Electromagnetismo.
Finalmente, también habría que destacar la última institución cultural creada antes de la guerra: La Universidad de Verano de Santander, que tenía su sede
en el Palacio de la Magdalena y que promovió durante las vacaciones los cursos de conferencias de Palacios, Moles, Terradas, Schrödinger, García Lorca, Zubiri, Unamuno, etc. Su primer director fue D. Blas Cabrera. Interrumpidas sus actividades en 1936, se reanudaron después de la guerra. Hoy es la Universidad Internacional “Menéndez y Pelayo”.
Con el tiempo los tres científicos citados, Cabrera, Catalán y Palacios, fueron catedráticos de la Universidad de Madrid y crearon escuelas de investigación que hoy existen dirigidas por la segunda o tercera generación de sus colaboradores. De ellos, y del gran matemático Esteban Terradas, diría el profesor
Luis Bru: “Duros, inflexibles, tercos”, “nunca tan pocos consiguieron tanto”.
Blas Cabrera: Catedrático de Electricidad se especializó en magnetoquímica y colaboró con los grandes maestros del magnetismo como Weiss y Van Vlech (Premio Nóbel de Física en 1977). A propuesta de Einstein y Marie Curie fue elegido miembro del comité científico Solvay de 1930. Estas reuniones que se celebraban cada tres años en Bruselas eran las de mayor nivel científico de Europa. Fue el símbolo de la física española en el primer tercio de siglo.
Miguel Catalán, catedrático de espectroscopia atómica colaboró con A. Fowler, del Imperial College de Londres. Descubrió los multipletes, conjuntos de rayas espectrales del manganeso y del cromo que encajaban p
erfectamente con el esquema de los números cuánticos internos de Sommerfeld (Universidad de Munich) y fueron el mejor apoyo de su teoría. En 1970 la Unión Astronómica Internacional dio el nombre de Miguel Catalán a uno de los cráteres de la Luna. Otros dos españoles comparten este honor: “Ramón y Cajal” y “Alphonsus” (Alfonso X el Sabio).
Julio Palacios. Catedrático de Termología, colaboró con Kammerlingh Onnes (premio Nóbel de física en 1913) en el Laboratorio de bajas temperaturas de Leiden (Holanda). Teórico y experimental cultivó temas muy variados de la física (cristalografía de rayos X, termodinámica, bombas de vacío, adsorción de gases, análisis dimensional, ensayos sobre la relatividad de Einstein, etc). Escribió numerosos libros de texto: Mecánica Física, Electricidad y Magnetismo, Termodinámica (básica y aplicada), Física Nuclear, Análisis dimensional, etc. Fue miembro de la Real Academia de Ciencias (1932), de la Real Academia de Medicina (1944) y de la Real Academia de la Lengua (1953).
Este artículo ha sido realizado por el profesor D. José Aguilar, quién además nos cedió todas las fotos que aparecen.
[Comentario de la redacción, Abril 2011]: Otro de esos escasos artículos históricos que se publicaron en el número 13 de la revista, y que según la reciente encuesta son del vuestro interés. El Profesor Aguilar, que siempre se mostró colaborativo con nuestra revista, nos bosqueja una imágen de la Física en España de antes de la guerra. Por si alguno está interesado en completar información, aquí dejos algunos enlaces de Wikipedia sobre Blas Cabrera, Miguel Catalán y Julio Palacios.





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