De las revistas científicas y algunas de sus nuevas tendencias (segunda parte)
(primera parte aquí)
arXiv es en estos momentos un sistema de gran éxito, aunque en riesgo de desaparecer, en ciertos campos de la física y las matemáticas. Por “ciertos campos” lo que se entiende es que se utiliza en un círculo muy reducido de las ciencias. ¿Podría ser el modelo arXiv consolidable y extensible a otras áreas? Difícilmente, porque tiene varios problemas asociados, principalmente el económico y el que lo que se publica no tiene un sistema de evaluación de su calidad. Hace unos años se habló de convertir arXiv en un sistema de publicación con los mismos filtros que las revistas científicas (con editores y evaluadores) pero al final la idea no llegó a cuajar y la preocupación por el libre acceso a la información científica sigue.
Esta preocupación ha aumentado durante los últimos años. Muy importante es la iniciativa de Harvard denominada Compact for Open-Access Publishing Equity. Pero, ¿qué busca este acuerdo? Esencialmente que los científicos publiquen en revistas cuyo contenido sea abierto a todo el mundo y no encerrado bajo las siete llaves de una suscripción a la revista. Sus primeros firmantes fueron Cornell, Dartmouth, Harvard, MIT y la Universidad de California en Berkeley firmantes en septiembre de 2009. Destacable es que la única universidad española que se ha adherido es la Universidad de Barcelona en septiembre de 2010, antes incluso que el CERN que se adhirió en diciembre de 2010 (para más información S.M. Shieber “Equity for Open-Access Journal Publishing”, PLoS Biol 7(8) (2009) e1000165 y aquí)
Vinculado al acceso libre a la información la otra preocupación que motivó el Open Access Compact es el copyright y su impacto a largo plazo. Me explico. Cuando publicas un artículo en una revista que no es de acceso abierto, esta suele retener el copyright. La autoría y el reconocimiento sigue siendo para el científico, pero el tenedor del copyright es la editorial, lo que es muy restrictivo y podría dar lugar a un escenario de pesadilla. Los artículos se van acumulando con los años en cientos de revistas y en esos artículos están la información para seguir avanzando. Las editoriales, están interesadas en vender suscripciones y por ello han puesto en internet gran parte de su archivo (y cobran por acceder) y además la suscripción a las revistas por vía electrónica se está convirtiendo en la norma, que es más económico (ergo, nada de copias en papel del artículo almacenadas en una biblioteca). De hecho pocos científicos veréis hoy en día desempolvando revistas de una hemeroteca. Ahora vamos a la situación de pesadilla. La editorial quiebra. Alguien se quedará con todos esos derechos, pero ¿pondrá accesibles los artículos? ¿quién se los va a comprar y hacerlos accesibles? Imaginad este escenario en el caso de las revistas de medicina. Se correría el riesgo de perder acceso a un gran número de estudios epidemiológicos o de efectos de fármacos. Daríamos un paso atrás terrible en el proceso de recopilar información y avance en ciencia. En muchos casos estaríamos peor que hace 40 años, cuando tenías que bucear en la hemeroteca de tu institución y si ahí no estaba lo que buscabas por lo menos podías conseguir el artículo por préstamo interbibliotecario. La biblioteca con el artículo simplemente no existiría y para acceder a los datos tendríamos que contactar a los que realizaron el estudio, que tendrían que encontrar la copia del artículo o de los datos (si los conservan). Es decir, un escenario de pesadilla. La solución puede estar en que los centros de investigación crearan sus propios repositorios (en Harvard se ha propuesto) pero eso tiene sus problemas legales dado lo combativo que se ha puesto el tema del copyright y, por supuesto, está el coste económico. Si nos cuesta tener arXiv para una sección pequeña de la ciencia, imaginaos ampliarlo a todas las áreas.
Por tanto, la preocupación por el acceso libre sigue ahí y las sociedades científicas han dado pasos en la dirección de hacer sus contenidos accesibles a todo el mundo (por un módico precio, eso sí). Podemos hablar de dos tipos de revistas con contenido abierto, aquellas que son auténticos Open Journals y cuyo contenido es totalmente abierto y aquellas que dan la posibilidad al autor de que el contenido sea abierto. En ambos casos pagando.
Dentro de los segundos tenemos el Journal of High Energy Physics (JHEP) fue creada en 1997 con el apoyo del CERN y la Escuela Internacional para los Estudios Avanzados (SISSA) como una revista únicamente electrónica. En la actualizad es la revista más importante en física de altas energías. Al ser creada por científicos con el apoyo de instituciones científicas los poseedores del copyright de los artículos en JHEP no son editoriales privadas y el escenario de pesadilla no es posible (la revista se edita a través de Springer, pero Springer sólo hace de canal). Pero las publicaciones no son de acceso libre en principio, aunque existe la opción de que los autores paguen porque el acceso al artículo sea libre. Por ejemplo, uno de los primeros artículos del LHC (colaboración CMS) está publicado en JHEP con la opción Open Access debido a que el CERN es uno de los contribuidores a JHEP y apoya la publicación en abierto (os podéis descargar el artículo de aquí). Si un autor desea publicar en JHEP y que su artículo esté publicado como acceso libre, ha de pagar $3000/2000€ por la publicación. Si la libre distribución no te importa, publicar es gratis.
Otra iniciativa similar es la llevada a cabo por la American Physical Society con sus revistas (a excepción de Physical Review X, de la que se hablará más adelante). En 2006 introdujeron el programa Free-to-Read, por el que los autores (u otras personas o instituciones) podían pagar por poner el artículo en el dominio público, eso sí, la APS conservaba el copyright. El programa Free-to-Read fue reemplazado en febrero de 2011 por un nuevo sistema de acceso abierto en el que, previo pago de los gastos de publicación, el artículo en cuestión se publica con una licencia Creative commons attribution 3.0 License (CC-BY). El coste por publicar bajo estas condiciones es de $1700 para las secciones A, B, C, D y E del Physical Review y de $2700 para Physical Review Letters (PRL). La justificación de que PRL sea más cara es que sólo el 25% de los artículos enviados a PRL son aceptados, mientras que en el resto el porcentaje de aceptación ronda el 60%, siendo, por tanto, mayores los costes editoriales. El Reviews of Modern Physics (RMP) aun no ofrece esta opción a los autores. La revista estrella de la APS sigue siendo totalmente privativa, una autentica lástima si consideramos que en RMP no se publican artículos originales, sino revisiones de temas de investigación. En RMP se publican algunos artículos con acceso abierto, como las charlas de aceptación del premio Nobel (la interesantísima charla de Novoselov sobre grafeno aquí).
En la categoría de revistas que son de acceso totalmente abierto destacan la ya veterana New Journal of Physics (NPJ) creada en 1999, perteneciente al Institute of Physics, y la recientemente creada Physical Review X (PRX) perteneciente a la APS. Ambas revistas sólo existen en formato electrónico y los artículos son de acceso libre, pero con diferencias en las licencias. En el caso de PRX se emplea una Creative commons attribution 3.0 License (CC-BY) mientras que en el caso de NJP IOP Publishing y el Deutsche Physikalische Gessellschaft se quedan el copyright. Publicar un artículo en PRX cuesta $1500 y en NJP entre 550-600 libras esterlinas.
Como veis, publicar en estas revistas es caro, muy caro, y eso permite que una revista científica se pueda convertir en un excelente negocio para una editorial. En los últimos años, han surgido muchas otras revistas en abierto que no gozan del respaldo de sociedades científicas o de comités editoriales prestigiosos y que, aparentemente, buscan embarcarse en este lucrativo negocio a costa del deseo de algunos científicos por acumular artículos y artículos en revistas recogidas en el Journal Citation Report sin importar nada más. Desde mi punto de vista ambas especies (editoriales oportunistas y científicos desesperados por publicar) son parasitarias y muy dañinas para la ciencia en general. Sin un comité editorial competente y la colaboración de evaluadores serios (que por cierto no cobran) es imposible que una revista alcance un nivel aceptable de calidad y se convertirá en un coladero de trabajos científicos de dudosa calidad. Buscad "Open Journal" en google y podréis comprobar por vosotros mismos como está el percal.
El Compact for Open-Access Publishing Equity promovido por la Univeridad de Harvard busca que se publique en este tipo de publicaciones abiertas (pero en las serias), obligando a sus científicos a publicar en ellas, salvo que reciban permiso explicito para publicar en revistas que no cumplan los requisitos (por ejemplo en Nature o Science, que no creo que les digan que no). Pero estas revistas aun tienen un problema, no cualquiera puede publicar debido a que los costes repercuten en el autor. Hace falta poder pagarse la publicación (y no vale hacerlo en cómodos plazos) lo que introduce el factor económico además del científico como un criterio de publicación (independientemente del hecho de que cada vez resulta más caro hacer ciencia).
Por supuesto, nadie espera que los científicos paguen la publicación de su sueldo (aunque casos se darán) y hay varios mecanismos para pagar a las revistas. El caso de NJP es uno de los más interesantes. Existen tres mecanismos de pago. El primero, la institución científica a la que pertenece el investigador se hace cargo de los costes de publicación mediante un acuerdo privado con la revista (ej. el CERN hace esto). Con este método el científico ni se entera de que hay que pagar por publicar. Esto es propio de instituciones con mucho dinero. El segundo caso es pertenecer a una institución que pertenezca a uno de los 64 países identificados por el Banco Mundial dentro de la International Development Association, en cuyo caso la publicación es gratuita gracias al apoyo del Abdus Salam International Center for Theoretical Physics que se ocupa de cubrir los costes mediante un acuerdo con la revista. De este modo los costes de publicación no limitan a los científicos que trabajan en países en vías de desarrollo. Para los científicos que no encajan en los perfiles anteriores la opción es recurrir al dinero que el Estado o sus centros de investigación les proporcionan para el desarrollo de su trabajo. Eso les obligaría a tener una partida de dinero reservada a dicha función. La Universidad de Barcelona al adherirse al Compact for Open-Access Publishing Equity creó un fondo especialmente destinado a este fin, de manera que los científicos pueden solicitar dinero para publicar. La idea de la Universidad de Barcelona es buena, si obviamos que supone un aumento de burocracia que recae en los ya sobrecargados hombros de los profesores universitarios atenazados por el plan Bolonia.
cefera
[Comentario del autor]: Relacionado con este texto, grande la noticia de la semana pasada en la que la Royal Society anuncia que hace accesible a todo el mundo en formato digital 350 años de artículos científicos.











Es una pena que las revistas open source no acaben de despegar. No creo que sea tan difícil abrir el acceso gratuito a los contenidos científicos de calidad (se ha hecho en otros ámbitos informativos). Está bien que mantener algo como arXiv cueste dinero, pero hay que pensar en lo que las instituciones se ahorrarían si no tuviesen que pagar las abusivas cuotas de esa veintena de revistas “imprescindibles”.
Y a estas alturas es una vergüenza lo que hay que pagar por publicar, si ya ni siquiera se puede echar mano de la excusa del papel. Y encima sabiendo que los árbitros no cobran por revisar los trabajos.
Por otro lado a ver si ya despertamos de una vez y empezamos a evaluar el currículo de los investigadores de manera razonable y no mediante factores e índices de dudosa claridad y de dudosa efectividad. Y entonces se les empezará a acabar el chollo a estas editoriales abusadoras.
Por cierto, a propósito del tema recomiendo este artículo en “The guardian” donde son bastante más incisivos en los calificativos (en inglés, sorry)