Un Viaje Alucinante
Del Big-Bang a los Agujeros Negros…
A Paquito Patata no le había ido bien. Sí, se podía decir que no le había nada bien. Pasado el primer cuatrimestre ya llevaba un buen saco de asignaturas para septiembre, y lo que era aún peor: no había ni rastro de la morenaza de la fotocopiadora. Él, personalmente, achacaba su rotundo fracaso en los exámenes a la acuciante falta de ilusión por ir a reprografía. También parte de la culpa era del plan nuevo. Para evitarse colas acudió a hacer la matrícula el último día, y sólo quedaban optativas como fundamentos de mopa y estropajo o iniciación a la reprografía en blanco y negro, asignatura, esta última que escogió con la ilusión de acercarse todos los días a su amor platónico.
No era un gran día para Paquito. Mientras se dirigía a recibir los 0,05 créditos prácticos de fundamentos de mopa y estropajo pensaba: «No llueve, ¿por qué va a llover? Vaya pues hay nubes. Sí, y también rayitos de sol. Así que no se sabe. Pues pase lo que pase acontecerá verdaderamente. Sí, eso mismo digo yo, claro.»
Sus pensamientos se detuvieron al llegar al aula tres. Ironías del destino era el único matriculado. Así que después de algunas nociones básicas de física del fregado de alto rendimiento y de limpieza de baños por efecto túnel le mandaron a cumplimentar sus créditos prácticos en el baño.
Con su mono azul y más contento que un electrón al aumentar su energía entra en el baño a limpiar el asqueroso asunto: «Abajo el patriarcado, y muera Lorenzo Abellanas Rapún principal representante del mismo»
«Quién habrá podido escribir esto en un baño de chicos», pensó instantáneamente Paquito mientras se decidía por qué canción votaría esta vez: «Deberían poner unas bases para este concursito, porque uno no sabe si sólo se puede votar una vez, o cada vez que entras a…»
Ensimismado en sus pensamientos se encontraba cuando un grito salió de la cabina adyacente:-Socorro,… auxilio – se oye tras la puerta del otro retrete -¿Sí?- pregunta cautelosamente Paquito -¿Hay alguien hay?-¿pues claro, ¿qué te crees, que los retretes hablan?-No, no por supuesto, ¿y qué hago?- pregunta Paquito con una timidez propia del que está en clase. -Pues empuja la puerta, ¡tírala!, por un número de avogadro de gravones y lectrones, me he quedado encerrado-Pero si yo tengo menos fuerza que Bianchi a la hora de subir las pizarras-¡Me da igual pedillo humano! Coge un extintor y tira la puerta.-¡Pardiez!, vale, ¡repardiez!, no es para ponerse así- dice Paquito contrariado - Cogiendo el extintor Paquito se lía a golpes contra la puerta hasta que cede el cerrojo. Empujando entonces la puerta, mira hacia el interior del pequeño habitáculo:
-Pero si aquí no hay nadie- dice Paquito sorprendido -¿o es usted invisible? Dígame ¿en qué longitud de onda emite?-No, pedazo de alcornoque, estoy aquí abajo.-
Al mirar por la taza del retrete ve la cabeza de un hombre con barba balbuceando con el agua cerca de la boca mojándole la barbilla. El hombre levanta los ojos hacia arriba para ver a Paquito, pues le es muy difícil levantar la cabeza en una posición así. -¿qué sucedió?-¿Cómo que qué me ha pasado? ¡¿Cómo que qué me ha pasado?!- pregunta la cabeza barbuda. -¿Es que tu nunca has tirado de la cadena del servicio estando todavía sentado?-Pues no, nunca lo he hecho.-¡¡Pues yo si!!, y mira lo que me ha pasado.-¿Es la primera vez?-No, pero nunca me acuerdo de tirar de pie. De vez en cuando me quedo sentado, se me olvida, y tiro de la cadena con el culo pegado a la taza. Y claro, así me pasa después. Ya sé que es raro, ¡pero soy yo el que está sufriendo! ¡Así que no preguntes ni opines al respecto.-Bueno, de acuerdo, no opinaré… ¿Y es doloroso?-¡Te he dicho que no preguntes morbosidades de esas!-Vale, valee.. Pero si no es la primera vez que le pasa esto, sabrá como salir de ahí.-Síííí, pero para ello necesito tu ayuda, si no, no te habría llamado-Vale, ¿de donde tiro? – pregunta Paquito mientras le coge la cabeza y empieza a tirar con fuerza.-¡Aaahg! ¡No, de ahí no, cacho bestía! Suéltame animal.-Vale, vale, entonces ¿qué hago?- Nada de tirar desde aquí. Tienes que irte al retrete de al lado, y nada más tirar de la cadena, debes tirarte de cabeza al agujero para que te absorba entero y no se te quede la cabeza fuera como a mí. ¡¿o es que no has oído hablar nunca de la teoría cuántica de exploración macróscopica de superficies por efecto túnel!? Claro otro del plan nuevo. Bueno, una vez dentro tienes que buscar la tubería que lleva hasta mí y empujarme, no, mejor, tirar de mí…¿comprendido?-Sí, sí, creo que sí… Vamos a ver. Tirarme de cabeza, tirar de la cadena, y bucear, ¿no?-No, no, ¡NO!… Primero tirar de la cadena y luego tirarte de cabeza, ¿vale? si no, no corre el agua y se atasca el retrete.- De acuerdo, allá voy.- dice Paquito dirigiéndose hacia el retrete contiguo y situándose enfrente de la cadena.
-¡Ay, ay, ay- se oye.-Zoquete! ¡he dicho, primero tirar, luego tirarte! ¡Ti-rar, ti-rar-te!-¡Pazdiez!¡Repazdiez!, ez que ez a primeda ved que o fago- dice Paquito con la cabeza dentro del retrete, las piernas hacia arriba, y balbuceando con el agua casi llegándole a la boca.-Venga, ¡qué hay prisa!-
Ya concentrado, con su fallo como experiencia y recordando la teoría de limpieza de baños por efecto túnel, Paquito tira de la cadena con fuerza, y tras quedarse con ella en la mano coge aire en los pulmones y se tira de cabeza hacia el agujero del retrete con un estilo poco olímpico… Pronto el agua le rodea en un flujo extremadamente turbulento que le absorbe rápidamente haciéndole desaparecer del espacio real para introducirle en un mundo de dos dimensiones. Paquito comienza a sentir como se unifican las interacciones fundamentales y desaparecen dimensiones, tras un brusco viraje a la izquierda y otro a la derecha tan sólo queda un mísero grado de libertad: caer… caer… caer…
Decide abrir los ojos, pero la oscuridad es casi total. No puede evitar pensar que cae hacia un lugar donde ni siquiera la luz puede escapar. ¡oh, pardiez! ¡quién me mandaría a mi meterme en un agujero negro!
Tras acostumbrar los ojos a la oscuridad tan solo consigue ver un bulto oscuro flotando a su alrededor. «oh, materia oscura, ya verás cuando lo cuente en clase», «menos mal que el agua esta calentita». Cuando ya se empezaba a agobiar de tanto bulto oscuro flotando a su alrededor, termina su recorrido en una aceleración brusca que le hace caer sobre un charco frío y pringoso.
-¡La sopa elemental! ¡Eureka!- dice Paquito pensando en voz alta -la reconocería mil veces por el olor nauseabundo producido por la mezcla de interacciones en equilibrio inestable-
Un monopolo positivo pasó rozándole en busca de un monopolo negativo. Al juntarse provocaron un gran fogonazo que hizo recordar a Paquito su objetivo.
«Bueno, yo he venido aquí para realizar una misión, y no para desentrañar los misterios más profundos del espaciotiempo y las propiedades intrínsecas de la materia. Para eso ya iré otro día desde mi casa, porque ya sé como llegar hasta aquí. Ahora tengo que encontrar al hombre barbudo cabreado » Y se puso a gritar:
-¡Hombre Barbudo cabreado! ¡¿Dónde estás barbudo?!-
Tras un tiempo que no pudo cuantificar al no poder separarlo de las dimensiones espaciales, se sentó a comerse un pequeño bocadillo de materia oscura y antimateria. Después de todo había tanta que un pequeño desequilibrio no podría afectar al desarrollo posterior del universo. Cuando empezaba a perder la paciencia un coro de electrones salieron en su ayuda:
-Hombrecillo, hombrecillo, despierta de una vez, o si no en el agujero negro acabarás por caer-¿¿Eh?!, ¿Qué pasa, estoy loco?¿quienes sois vosotros?¿estoy loco?-Ver seguro que nos ves, electrones somos todos, del derecho y del revés-No, si lo del spin ya lo conozco… bueno, da igual… ¿y habéis venido a ayudarme?-ja,ja,ja, no seas positrón, no eres un quark, ya tuvimos suficiente con venirte a despertar-¡ Esperad, esperad! Necesito sólo saber una cosa. ¿habéis visto a un hombre…? Bueno, a unos pies colgando realmente, por aquí.-
Entonces comienzan a cuchichear entre sí todos los electrones provocando un zumbido eléctrico insoportable, y uno de ellos, tras darse la vuelta y absorber un fotón dice:
-Para del agujero negro escapar, hacia arriba tienes que ir, una supercuerda tendrás que usar y la ayuda de D. Taquión conseguir.-Gracias, pequeños electrones, os tendré presentes cuando haga mi nueva y revolucionaria teoría del todo.-
Sin más palabras y con los electrones emitiendo fotones como locos por la triste despedida Paquito comienza a estirar el espacio tiempo a base de condensar una gran cantidad de materia oscura hasta que se comienza a vislumbrar la silueta de una supercuerda. Tan sólo necesitaba la ayuda de D. Taquión, para, superando localmente la velocidad de la luz abandonar el agujero negro de vuelta al universo real. De nuevo tuvo que recurrir a la materia oscura para construir un gigantesco acelerador accionado a pedales. Cuando ya empezaba a sudar empezaron a aparecer algunos conocidos con los que tuvo el gusto de charlar durante breves intantes: los pequeños quarks de sabores, los interesantes leptones de colores, el asustadizo bosón de Highs y por fin el animoso e hiperactivo taquión que así habló:
-Si la velocidad de la luz quieres superar, algo a cambio me tendrás que dar.-Bueno, señor taquión, tengo este trozo de cadena del water que…-¡Concedido!- interrumpió -sólo tienes que pensar que eres una partícula sometida a una fuerza constante y que la mecánica Newtoniana funciona perfectamente. No hay más, todo es psicológico. Adiós.-
Y despareció sin que los fotones pudieran alcanzarle. «Pues vaya, como si eso fuera tan difícil de hacer, ¿cómo va a hacer falta una energía infinita para alcanzar una velocidad finita?» Pensó para si Paquito. Entonces se agarró a la cuerda tras haber cogido carrerilla para aumentar su velocidad inicial y subió por la cuerda según un simple movimiento uniformemente acelerado.
Poco a poco fue aumentando de velocidad hasta que recuperó una dimensión, se separaron las interacciones de la naturaleza y por fin recuperó su última dimensión y volvió al mundo real. Sin darse cuenta se había dejado la boca abierta, depositándose en el interior de la boca una gran cantidad de materia oscura. «Mejor, así tendré la prueba de mi viaje». Cuando comenzaba a cansarse comenzó a vislumbrar unos pies colgando y a oír una voz todavía un tanto lejana: -Joder macho, creí que no llegabas nunca- dice el barbas -Creí que me ahogaba y no he parado de beber el agua que caía de la cisterna para que no me cubriese y morir ahogado- se oye la voz separada del cuerpo.
-Venga tío, que tiro y nos largamos de aquí enseguida- dice Paquito mientras se cuelga de las piernas del barbas y saca la cabeza del agujero donde se había atascado. «Pop», y consigue desatascar el objeto extraño que se había alojado en la tubería.
-Y como haremos ahora para salir- preguntó Paquito muy preocupado -tendrán que romper el inodoro para abrirnos paso, que bochorno- el hombre barbudo no tardó en responder molesto -¡y tú estudias física! Sólo hay que seguir la dirección de expansión del espacio tiempo y elegir bien en las bifurcaciones para acabar en el destino que quieras. No me extraña que la ciencia no progrese, con individuos como tú seguirá anclada para siempre en un sistema lógico con antinomias.-
Antes de darse cuenta Paquito estaba empapado y en una habitación en la que no había estado nunca. Allí el barbas tenía preparado un traje de repuesto para ocasiones como la presente. Pero como sólo tenía uno, Paquito tuvo que volver a la facultad tal cual estaba.
-Ahora toca salir, espero por tu bien que no haya clase.- El barbas abrió la puerta blanca, lo que hizo sobresaltarse a los alumnos del aula tres cuando el antiguo perchero de madera cayó pesadamente sobre el suelo haciéndose astillas. Sin ni siquiera deternerse a ver quien daba la clase Paquito echó a correr hacia la puerta mientras a su espalda se oía:
«Ustedes no hagan ni caso, ¿vale?»
Amperio
[Comentario de la redacción, abril de 2012]: Publicado en el |Quanto> n=10 de Abril del 99. Primero de la serie de relatos locos y disparatados que tienen como protagonista a un disperso e insignificante habitante de la Facultad hacia finales de siglo XX. Contiene muchas referencias específicas de entonces, pero creo que globalmente es disfrutable por un público ajeno a los entresijos de aquella época. ¡Pardiez!












¡Han dicho algo!