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Lunes, 6 de junio de 2011 Sin comentarios

Añadimos dos números más, n=11 y n=12 en la sección de descargas.

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Sobre alianzas y personas

Lunes, 23 de mayo de 2011 1 comentario

En una película no precisamente memorable de Sigourney Weaver, la protagonista, una prostituta de lujo se mete en unos líos peligrosos, que involucran altas esferas del poder, debido a la muerte de uno de sus mejores clientes. Lo único reseñable de esa película es un diálogo bastante curioso que se produce en una escena; veamos.  Película: La Calle de la Media Luna.  Escena: una cena de alta sociedad, en la que la protagonista hace de acompañante. Una señora, con pinta insoportablemente cursi e impertinente, comenta la noticia, recién salida de los teletipos, de que en China han llegado por fin a los mil millones de habitantes (la cinta es de antes de Alien): «Oh, ¡qué horror!, los chinos se deben reproducir como conejos, ¡cuantas personas para un solo país!. Entra en escena el listillo de turno que, con sonrisa enigmática y mirada oscura espeta a la señora: «se equivoca, señora, en China sólo hay tres personas». Mirada irritada: «y según usted, entonces, ¿cuántas hay en Inglaterra?», «seis», «¿y en Alemania?», «diez», «¿y en el mundo, pues?», «quince en Estados Unidos, cinco en el Líbano, dos o tres en Francia, seis o siete en la Unión Soviética, y así»…. Y en España, ¿cuántas hay en España?.

Pues bien, a la luz de los acontecimientos ocurridos en los últimos meses, esto es algo que no debe estar muy claro. Las aguas del reparto del poder deben bajar bastantes revueltas, se diría incluso que se han vuelto procelosas

El pasado mes de febrero, y sin ningún aviso previo o rumor interesado, se sorprendió a la ciudadanía con la noticia de la Alianza Estratégica entre Telefónica y el BBVA. Como ahora todo lo relacionado con la Nueva Economía sirve para justificar casi cualquier cosa, se dijo que era una operación que permitiría la entrada y aseguraría la posición de privilegio del Banco en el mundo de Internet. Por parte de Telefónica, obtendría un aliado financiero para las futuras aventuras empresariales que se avecinan, a las que tan aficionado es su Presidente, Juan Villalonga. Bonito, ¿eh?.

¿Es esto así?. Bueno, en parte sí. Pero si fuera solo eso, ¿cuál es el problema?. (¿Por que escribo estas líneas?). La clave de la noticia radica, por supuesto en la lectura en clave política de la noticia, algo por lo que vale la pena opinar en QUANTO>.

Uno de los aspectos más importantes de lo que ha pasado a significar gobernar en Democracia es el reparto de poder, el número e identidad de las personas de un país (antes gobernara quien gobernara, el poder era detentado por grupos mucho más fijos e inmutables). Los demás sólo somos masa, activos a presentar u objetivos a controlar para mantenerse en el poder. Después de 40 años de dictadura y unos pocos años de transición, en los que este reparto varió poco o nada, en la etapa socialista no solo se produjo una transformación descomunal de la Sociedad, sino también un cambio en las personas. Se produjo a través de expropiaciones, variación de alianzas y la potenciación del ya grande sector público, a lo largo de 14 años. Sin embargo, los «damnificados» por este cambio terminaron por pasar factura y, junto con los errores propios del partido en el Gobierno, determinaron éste que lo perdiera. En la nueva etapa popular, el nuevo reparto se ha realizado, de una forma vertiginosa, en los últimos cuatro años gracias a las privatizaciones. Nada que objetar a esto, salvo que se nos presente como una liberalización y modernización de la economía, lo que es simplemente acumulación de poder; y el hecho de que para gran parte de las acciones realizadas no hay marcha atrás. Esto último implica que, aunque en el futuro un gobierno posea un color distinto, gran parte del poder económico lo detentarán personas afines al Partido Popular y su entorno.

Volviendo a la noticia de la alianza, ha resultado bastante interesante observar algunas cosas. En primer lugar, quienes la suscribieron. Aunque el BBVA se haya presentado muchas veces como neutral, no deja de ser cierto que antes, como BBV, el banco más importante del  país se convirtió en socio financiero de una de las personas que se convirtió en tal a la sombra del Partido Socialista: Jesús de Polanco. Los términos de la fusión con Argentaria no pueden dejar de interpretarse como una clara intención de hacerse con el control del primer o segundo banco (el resultante) en capitalización bursátil y participaciones industriales, por parte del Gobierno. Esto es así porque a partir del 2002, el hombre colocado por Rodrigo Rato al frente de Argentaria justo antes de la privatización será el unico presidente de la entidad resultante de la fusión. Por el otro lado, quien fuera colocado por Aznar al frente de Telefónica justo antes de la privatización, convirtiendo a la empresa más importante del país (y dentro de poco una de las más importantes del mundo) en un aliado claro y evidente de los intereses del Partido Popular por mucho tiempo.

En segundo lugar, la reacción de ciertos personajes. Por un lado Felipe González: buda silente ante los despropósitos de su partido en el ejercicio de la oposición y manejo de su dinámica interna, abundante en puñaladas traperas; torbellino de actividad en cuanto se hizo pública la alianza, con intervenciones en la radio afín, artículos de opinión y entrevistas en el periódico El País (propiedad de Polanco), etc. Por el otro, Pedro J. Ramírez, que quiso convertirse en el «Polanco de Aznar» y no lo consiguió justamente por culpa de quien suscribió la alianza, criticando abiertamente las decisiones de uno de los accionistas de su periódico.

Y en último lugar, la reacción del Gobierno. Autorizando en primer lugar la operación, no ha parado de ponerle pegas desde entonces, repartiendo salomónicamente los golpes para ambas partes. A uno (el banco) le obliga a desinvertir en medios de comunicación para no acumular poder de decisión (poder, al fin y al cabo) en empresas rivales, obligándole a decidirse por uno u otro bloque, el del Gobierno o su contrario. Al otro (Villalonga), impidiéndole acceder a la Vicepresidencia del Banco, la razón de ser individual de la alianza, impidiéndole afianzarse como persona (¿o persona delante de la verdadera persona?). ¿Quería blindarse políticamente a través de la alianza, independizándose de quienes le pusieron allí? (Aunque parezca mentira, en febrero no se auguraban unos excelentes resultados electorales para el Partido Popular). ¿Quería proteger a la empresa frente a futuros compradores hostiles?. ¿Sacó los pies del tiesto?. Desde luego quien, gracias a una decisión política, disfruta viajando entre Miami y Madrid en un avión que antes perteneció al Sultán de Brunei (comprado con dinero ajeno, por supuesto), no ha podido conseguir todo lo que pretendía.

Veremos movimientos en el futuro. Mientras tanto, nosotros como estudiantes veremos desaparecer (si se cumple lo que se anuncia) al ministerio que nos incumbe y veremos como en el futuro laboral que nos aguarda perderemos derechos penosamente adquiridos en pos de la Nueva Economía, hasta que en el siglo XXI volvamos a estar, en lo laboral, en el siglo XIX. Pero qué más da, sólo somos masa, no somos personas.

F.L.A.

[Comentario de la redacción, mayo 2010]: Artículo de opinión del número n=12 de la revista. Me pareció oportuno para un día en el que la gente está pensando en gobernantes, partidos políticos, banqueros y figuras de poder. Quizás después de 11 años algunas de estas reflexiones siguen teniendo bastante sentido. A la vista está el panorama actual, y la quemazón acumulada de muchos de esos antiguos estudiantes, hoy trabajadores del S. XXI.

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Teo y la Física

Lunes, 14 de marzo de 2011 4 comentarios

(Pinchad en la imagen para verla más grande que para dejaros los ojos ya están los ladrillos de física cuántica)

[Comentario de la redacción, marzo 2010]: Publicado en el número 12 de la revista en mayo de 2000. Teo, siempre dispuesto para ayudarnos a entender las cosas.

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Humor físico

Sábado, 1 de enero de 2011 4 comentarios
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Yo soy Bohmiano

Lunes, 6 de septiembre de 2010 9 comentarios

Yo soy Bohmiano: de por qué no entiendo la interpretación estándar de la Mecánica Cuántica y Bohm mostrome la luz y condújome de nuevo al determinismo.

 

Y de la imposibilidad (por principio) de LIGAR con una morena cuántica.

 

Antes de comenzar el discurso es menester aclarar las cosas para que no haya malentendidos, que la gente es muy susceptible. Los pensamientos u opiniones que el ávido lector capte en los próximos minutos son debidos en gran medida a la mente calenturienta y comprobadamente desequilibrada de un estudiante que no tiene nada mejor en que pensar. Ni nada peor, gracias a Bohm… digo, a Dios. Si alguien piensa que los ejemplos que se utilizarán durante este artículo son machistas, que se pregunte si consideraría feminista (o más bien divertido) a alguien que hiciera comentarios semejantes del género masculino. Es conveniente advertir que en este artículo se habla de LIGAR, no de buscar a la mujer de nuestra vida. Lo digo porque cuando uno va a LIGAR no se suele fijar en el coeficiente intelectual del objetivo del ligoteo. También hay que aclarar que a pesar de ser un estudiante de Físicas responsable (excepto para ir a las clases) no tengo ni idea de Física ni de Matemáticas, estudio lo que me da la gana, no soy metódico y tengo lagunas mentales. Es decir, la reducción neuronal (me remito a un famoso artículo del número pasado de Quanto) ya es patente en mi persona de manera notable. Y además soy ciertamente estúpido, como podrán ustedes comprobar si continúan esta lectura (más de una lectora ya lo habrá comprobado). Bien, ahora que me he puesto a parir (nadie más que yo puede hacerlo mejor) y he captado la atención de usted, ávido lector (no hay nada como la carnaza para subir la audiencia), me voy a rayar un poco (recuerden la reducción neuronal…). El que avisa no es traidor. Con permiso.

El tema en cuestión trata de la Mecánica Cuántica y especialmente de su interpretación. Calma, no se asusten, que es más difícil de lo que parece. Como mis conocimientos sobre el tema en cuestión, como de cualquier otro, son notablemente limitados, no trataré el tema en profundidad. Primero daré solo una visión periférica para saber de qué estamos hablando para posteriormente empezar a pensar (¡¡Bohm!!…digo ¡¡Dioss!!, ¡pensaaar!) de una manera ligeramente menos superficial utilizando para ello unos simples ejemplos ilustrativos. Vamos allá.

Érase una vez un señor llamado Schrödinger que buscando la belleza matemática en ciertas expresiones, encontró una cierta ecuación y esta ecuación, en un acto de infinita originalidad se llamó ecuación de Schrödinger. Partiendo de esta ecuación como principio (hipótesis) se construye la mecánica cuántica (de Schrödinger). Esta ecuación explica la evolución temporal de una función llamada función de onda. La función de marras describe totalmente al sistema físico que se quiera. Por ejemplo, una determinada función de onda describe a un átomo al completo. Esto esta muy bien y funciona. Supongamos que se acepta esta última hipótesis, que la función de onda describe completamente el sistema físico que se está estudiando. Una vez que se acepta esto como cierto, aparecen multitud de fenómenos que podrían considerarse, como poco (y siendo diplomático), extraños. Son algunos de estos fenómenos, y lo que suponen a nuestra forma habitual de razonar, lo que intentaré tratar aquí de una forma amena (o sea que sigan leyendo, que lo mejor esta por llegar).

Niels Bohr presentó en 1929 un punto de vista denominado principio de complementariedad. Dicho principio intenta ser un punto de partida para una posible interpretación de la Mecánica Cuántica. Por ejemplo, una de las paradojas que surgen en la Mecánica Cuántica es que no puede distinguirse con total precisión entre lo que se observa y el observador (volveremos a esto más adelante). En palabras de Bohr: "El principio de complementariedad implica la imposibilidad de cualquier separación precisa entre el comportamiento de los objetos atómicos y su interacción con los instrumentos de medida que sirven para definir las condiciones bajo las cuales se manifiesta el fenómeno". Según el propio Bohr lo de no poder separar el experimentador de lo experimentado se debe a la separación, a escala atómica, del concepto de espacio-tiempo y de causalidad (¡¡Tomaa!!)

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Grandes científicos (grandes heterodoxos): David J. Bohm

Lunes, 30 de agosto de 2010 4 comentarios

 

Si ya has estado ojeando otros artículos de esta revista es posible que te hayas encontrado con un término tan desconcertante como bohmiano. ¿que es ser bohmiano? Bueno, así a grosso modo se puede decir que es bohmiano todo aquel que simpatiza o es afín de alguna manera a las ideas de David Joseph Bohm, científico y filósofo que nos ocupa en esta sección. Probablemente la mayoría vosotros, estimados lectores, no habréis oído hablar de Bohm en la vida, aunque si hay cierto profesor de física cuántica que le menciona en sus clases al hablar del experimento de las dos rendijas. También se puede encontrar alguna mención sobre este personaje en algunos libros de física cuántica ortodoxa o manuales clásicos al uso. Incluso si os afanáis un poco podréis encontrar en nuestra biblioteca un libro de cuántica escrito por él y que contiene una presunta dedicatoria a sus colegas españoles escrita a lápiz en una de las primeras páginas (nosotros no hemos sido, lo juro). Pues a partir de estas premisas hemos indagado algo más para conocer qué hizo y como fue la vida de Bohm. Y así es como a partir de un artículo de Scientific American y un par de toneladas de información recogida en internet hemos hecho este artículo sobre uno de los más importantes heterodoxos de la mecánica cuántica.

David Joseph Bohm nació en 1917 en Wilkes, Barre, Pennsylvania (Estados Unidos). Sus primeros contactos con la ciencia vinieron en sus lecturas de ciencia ficción, cuando aún era niño. No tenía más información disponible en aquella pequeña ciudad minera. David se sentía fascinado por las fuerzas del universo y la gran cantidad de cosas que se hallan más allá de nuestro entendimiento Estudió física en el Colegio Universitario del estado, prosiguiendo su formación en el CALTECH, donde no duró mucho, ya que nunca encajó en aquella atmósfera. El ritmo de constante resolución de problemas y el agobio de los exámenes hicieron que abandonara el instituto después del primer semestre para marcharse a la Universidad de California en Berkeley. Allí investigó durante la segunda guerra mundial la dispersión de partículas nucleares bajo la supervisión de J. Robert Oppenheimer. Una vez acabó su doctorado en Berkeley (1943) pasó a ser profesor asistente de la Universidad de Princeton en 1947.