¿Cuántos planetas hay? (III)
Pareciera que la respuesta a esta pregunta se antoja algo escurridiza. Hace unos meses decíamos que tras la caída de Plutón del olimpo planetario, la respuesta era 8. Después vimos que algunos planetas más se pueden encontrar orbitando objetos raros e inhóspitos, como las estrellas de neutrones, aunque sólo se han encontrado una decena por este método.
Pero como decía Carl Sagan en boca de su personaje, el padre de Ellie Arroway en la novela Contact: si esto es todo, cuánto espacio desaprovechado. Quizás el personaje esté siendo algo egocéntrico en su afirmación, pero es que sabiendo el número de estrellas del Universo (un número, como nunca mejor dicho, astronómico), simplemente las cuentas no salen. Y efectivamente, ya estamos viendo cada vez más y más planetas, lo que nos convence de que no son algo tan extraño.
¿Y de qué forma podemos descubrir estos planetas extrasolares? Pues como se trata de una de las ramas más activas en la astrofísica actual, los métodos de detección se han ido multiplicando en los últimos años. En la siguiente figura, publicada por M. Perryman en 2000 aparece el esquema con los métodos más usados:
Como vemos, hay bastantes métodos, de los cuales los más "prolíficos" en cuanto a detecciones son el método de las velocidades radiales, y el método de los tránsitos. Hay que recordar que los datos sobre el número de descubrimientos que se dan en la figura son de Noviembre de 2010, y desde entonces hasta ahora algo ha llovido.
El método de las velocidades radiales se basa en el movimiento oscilatorio que posee la estrella que alberga algún planeta en torno al centro de masas común del sistema. Este bamboleo de la estrella será tanto más perceptible cuanto más grande sea la masa del planeta en relación a la masa de la estrella, por lo que este método es más eficiente para detectar planetas grandes, de varias masas de Júpiter. Se llama de velocidades radiales porque gracias al efecto doppler, uno puede medir cuándo, en este bamboleo estelar, la estrella se aleja o se acerca a nosotros, midiendo el desplazamiento en frecuencia de una línea espectral. Es decir, cuando la estrella se acerque a nosotros (porque el planeta esté tirando de ella hacia nosotros en su movimiento de traslación) la línea espectral se correrá un poco hacia el azul, mientras que si la estrella se aleja, la línea se correrá hasta el rojo. Midiendo este desplazamiento en frecuencia y teniendo una estimación de la masa de la estrella, uno puede acotar el tamaño del planeta y algunos parámetros orbitales. Todo esto nos suena conocido, porque el método es similar a cómo se descubrían las estrellas en los púlsares.
El otro método que mencionaba es el método de los tránsitos, que consiste en medir los cambios de brillo en una estrella cuando el planeta que lo orbita pasa por delante de ella (en relación a nosotros). Estos pequeños "eclipses" producen variaciones de brillo minúsculas, pero medibles. Igual que en el caso anterior, los planetas de gran masa tenderán a oscurecer más la estrella que otros planetas más pequeños, por lo que los primeros serán más fáciles de detectar.
A día de hoy se han llegado a detectar más de 750 planetas, haciendo uso de todos estos métodos, y el censo se puede ir consultando día a día en el catálogo de la Enciclopedia de los Planetas Extrasolares.
Hay actualmente una gran competición en cuanto a observatorios e instrumentos que sean capaces de detectar el mayor número de planetas extrasolares. Como ejemplos de misiones espaciales están COROT (de la Agencia Espacial Europea) y Kepler (de la NASA) que utilizan el método de los tránsitos. En Tierra, tenemos como ejemplo el proyecto SuperWASP (tránsitos) en el que participa activamente el IAC, o el instrumento HARPS (velocidades radiales) del Observatorio Austral Europeo (ESO), que funciona en el telescopio de 3.6m del Observatorio de La Silla en Chile.
Para terminar, cito la reciente nota de prensa de la ESO, muy relevante en cuanto a la pregunta que nos ocupa:
“Nuestras nuevas observaciones con HARPS implican que, alrededor del 40% de todas las estrellas enanas rojas tienen una súper-Tierra orbitando en su zona de habitabilidad, una zona que permite la existencia de agua líquida sobre la superficie del planeta,” afirma Xavier Bonfils (IPAG, Observatorio de Ciencias del Universo de Grenoble, Francia), quien lidera el equipo. “Dado que las enanas rojas son tan comunes, — hay unos 160 mil millones en la Vía Láctea — esto nos lleva a la conclusión de que hay decenas de miles de millones de planetas de este tipo sólo en nuestra galaxias.”
Todavía queda mucho que aprender y que decir sobre este fascinante tema que tanto interés despierta. Pero lo que es seguro es que en los próximos años iremos sabiendo mucho más sobre planetas extrasolares, la composición y condiciones de sus atmósferas, y por qué no, si cumplen los requisitos para albergar vida.
Esta impresión artística muestra un atardecer visto desde la súper-Tierra Gliese 667 Cc. La estrella más brillante del cielo sería la enana roja Gliese 667 C, que forma parte de este triple sistema estelar. Las otras dos estrellas más distantes, Gliese 667 A y B, aparecen en el cielo a la derecha. Crédito: ESO / L. Calçada.







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