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Termodinámica cotidiana: el BOTIJO

Si, queridos lectores, hoy vamos a hablar de botijos. Un objeto tan de nuestra cultura popular como el chorizo, el ajo o la anatomía pícnica de la población.

Formaba parte indispensable de los veranos de mi infancia en la tórrida campiña cordobesa, hasta que el medio rural, continuando su declive como ejemplo de sostenibilidad, los sustituyó por termos de dudoso gusto y botellas de plástico sin ningún glamour. Los porrones de allí, de barro blanco de La Rambla, con sus dos pitorros y su panza llena de fresca agua botijera, lo mismo se lucían en la obra, que apagaban la sed en el cine de verano o en el comedor del elegante cortijo de algún señorito andaluz de decadente y rancio abolengo…

Tan anciano y venerable invento, basa su eficiente funcionamiento en la bajada de temperatura motivada por la evaporación de agua en su superficie porosa, generalmente de barro. El proceso es especialmente eficiente en los veranos calurosos y secos del clima mediterráneo, toda una rareza a nivel mundial (predominan los estíos húmedos).

El buen funcionamiento del botijo, adecuadamente comprobado por miles de agradecidas gargantas, no fue correctamente matematizado hasta 1995. Gabriel Pinto y José Ignacio Zubizarreta desarrollaron, basándose en datos experimentales las ecuaciones diferenciales para un botijo esférico (no podía ser de otra manera…)

Las palabras del propio Pinto ilustran la eficiencia del sistema: “Comprobé que nuestro botijo, con tres litros de agua, en 15 minutos perdía 20 gramos de líquido y conseguía que la temperatura descendiera 2 grados; en una hora ya eran 8 grados menos, y en tres horas, 13 grados. Después, a partir de siete horas y media, la temperatura comenzaba a subir, debido a que ya se había evaporado medio litro de agua”.

Para aquellos que tengáis tiempo o seáis aún lo suficientemente maniáticos como para verle la belleza a estas cosas (tendencias onanistas aparte), aquí tenéis las malditas ecuaciones (una de ellas del tamaño de un elefante con problemas en la glándula del crecimiento…)

El modelo, una ecuación de transferencia del calor con esteroides, está basado en parte en el concepto de termómetro húmedo (ejem) y tiene en cuenta factores tales como la temperatura inicial del agua, la externa, la humedad (este factor es determinante), así como los volúmenes de agua y líquido disponibles en el recipiente botijero.

Y un reto para nuestra erudita audencia: ¿cuál sería la geometría más eficiente para un botijo? Por limitaciones de neuronas y decencia nos limitaremos a 3 dimensiones. Si alguien tiene botijos que responda en los comentarios…

NOTA: Ecuación, factores e información extraídos del articualo botijero de la wikipedia (la foto del lienzo erótico-porronero no tiene desperdicio, manda botijos!)

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