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La sin par(idad) historia de Cuerdecita Roja y el Taquión Feroz.

Había una vez una cuerdecita que de pequeña confundieron con un quark colorado y por eso todos los del lugar geométrico la llamaban “Cuerdecita Roja”.

Un 10-43 segundos de un día cualquiera su mamá P-brana le dijo:

“Hija mía, Cuerdecita, ¿por qué no vas a casa de la abuela y le llevas una cestita de monopolos, axiones y otros defectos topológicos, de esos que le gustan tanto?”

Muy contenta, Cuerdecita tomo su cestita y se encaminó a casa de su abuela. Mientras atravesaba el Bosque de la Unificación, se la podía oír cantar despreocupada y feliz.

“Soy Cuerdecita Roja, que por el Vacío Cuántico oscilando va para ver a su abuelita, la Soguita Fundamental” .

Entretanto, una enorme bestia de 10-33 metros, abyecta y fugaz, acechaba en la espesura.

“Ah, ja, ja,… Soy el Taquión Feroz y corro más que la luz. Ni el fotón me puede pillar y toda esta teoría de fantasmas voy a llenar”.

El Taquión Feroz hizo un nudo a la abuelita y se disfrazó con uno de los camisones de Higgs de Soguita esperando devorar a Cuerdecita en cuanto asomara su diagrama de Feynman por el espacio-tiempo de 26 dimensiones. Poco después apareció Cuerdecita y extrañada por la tremenda incertidumbre del disfraz, empezó a preguntar:

“Abuelita, ¡qué constante de acoplamiento más grande tienes!”

“Es para interactuar contigo mejor, hija mía”.

“Pero abuelita, ¡qué espectro de masas más raro tienes!“

“Es para detectarte mejor, Cuerdecita”.

“Jolín abuelita, ¡qué rotura espontánea de la simetría más imaginaria tienes!”

“Es para desintegrarte mejor, arghh…”

En el preciso momento (angular) en el cual el Taquión Feroz se abalanzaba sobre Cuerdecita con la intención de desintegrarla en un mol de modos de oscilación resonantes, apareció el inconmensurable y épico héroe de las dimensiones compactificadas.

“Soy Supercordón y al Taquión voy a supersimetrizar antes de que la consistencia del Campo me vaya a fastidiar”.

“Maldición, Supercordón a bosones y fermiones en un solo estado va a juntar y sin espín me va a dejar”.

Desde aquel mismo instantón desapareció el Taquión y nunca más se volvió a saber de él. Con el tiempo, Cuerdecita se convirtió en una joven muy heterótica y finalmente, Cuerdecita y Supercordón se enamoraron, se casaron y tuvieron un hijo que se pareció mucho a un lazo. Tan atractivo era su hijo que decidieron llamarle “Gravitón”.

Gravitón llegó a hacerse una partícula muy importante a pesar de que nació con masa nula; tan grande era su alcance que todas las demás partículas acudían a él para que mediara entre ellas, fueran cuales fueran sus propias fuerzas. Incluso se le concedió la Orden del Espín Dos por su activo papel en la crisis inflacionaria. Después de la Inflación, se retiró de su cargo en el Grupo de la Gran Unificación y sus apariciones se limitan a débiles ondas que surcan el Universo hasta que se le necesite de nuevo en su antiguo puesto.

Desde entonces, la Gravedad ha surgido y nadie sabe como ha sido y… Colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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